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27 de junio de 2021

Horacio Salgán, la centenaria gloria del tango

El maestro, uno de los más virtuosos del género, vivió 100 años y fue reconocido como difusor de un estilo propio, orquestal y complejo.

Se trata de Horacio Adolfo Salgán, que nació un 15 de junio de 1916 en el seno de una antigua y distinguida familia afroporteña en el barrio de Abasto, barrio en el cual vivió toda su extensa vida, llegando a cumplir 100 años.

Fue pianistacompositor y director de orquesta, pero por sobre todas las cosas, un “músico” con todas las letras.  De formación académica, fue uno de los máximos referentes del tango y uno de los iniciadores del llamado "tango de vanguardia".

Dueño de un estilo que lo ha acercado al ambiente de la música clásica, al punto que fue admirado por músicos como Daniel Barenboim, Arthur Rubinstein o Igor Stravinsky.

Existen dos hitos claves que marcaron su paso por el tango: el Quinteto Real y el dúo Salgán-De Lío, que formó con el guitarrista Ubaldo De Lío.

Desde que nació, oía a su padre tocar el piano en el salón de la casa como aficionado. Comenzó a estudiar piano a los seis años de edad. A los trece ya era el mejor alumno del Conservatorio Municipal, donde tocaba obras de Bach, Beethoven, Chopin, Debussy y Ravel.  Debido a necesidades económicas de su familia, en 1930, con sólo catorce años, empezó a trabajar, poniéndole música desde el piano a las películas mudas en las matinés del cine de su barrio.

El jazz, la música brasileña, el folclore, todos los ritmos despertaban su curiosidad, y también los grandes nombres de la música clásica.

Ya transitando el comienzo de la adolescencia recaló a tocar en un cafetín, El Gato Negro, de Corrientes y Leandro N. Alem. Más tarde tocó en orquestas de bailes, casamientos, y fue el organista de la iglesia San Antonio, de Villa Devoto.

A los 18 se sumó al plantel de Radio Belgrano como solista. Pronto fue convocado por otras radios como solista, acompañante de cantantes y miembro de orquestas de los más diversos géneros.

A los 20 años fue descubierto por Roberto Firpo (director de una orquesta típica), quien contrató a Salgán para su orquesta. Ese mismo año, 1936, debutó como arreglador de la orquesta de Miguel Caló.

A fines de 1942 realizó su primera grabación, y en 1944 convocó a varios músicos de tango para crear su propia orquesta. Lo despidieron de Radio Belgrano y más tarde del sello RCA porque consideraban que su orquesta sonaba “rara”, con demasiadas disonancias. Esa orquesta duró hasta 1947. A partir de ese momento, Salgán se dedicó a componer y a enseñar.

En 1950, graba con Ástor Piazzolla, quien en la década siguiente se consagrará como máximo exponente del tango de vanguardia, un disco titulado Para fanáticos solamente, que en el Lado A lleva dos temas interpretados por Piazzolla y en el Lado B tiene "A fuego lento", que se convertirá en uno de los temas más célebres de Salgán.

En 1957 conoció al guitarrista Ubaldo de Lío, quien solía ir a escucharlo al local "Jamaica", y luego se quedaban tocando, por placer, simplemente por compartir gustos y estilos musicales. Y tocaron más de 50 años juntos...

En 1960 formó y dirigió el prestigioso Quinteto Real, cuyo objetivo era crear tangos instrumentales diseñados más para escuchar y disfrutar, que para bailar. Fue uno de los grupos de tango más sólidos que se ha conocido, con unos integrantes que, en términos futbolísticos, serían de selección nacional:

El Quinteto Real debutó a comienzos de 1960 en Radio El Mundo, con el padrinazgo de Aníbal Troilo y presentados por Antonio Carrizo.

Fue un éxito rotundo, con giras permanentes, incluyendo varios viajes a Japón y Europa.

En 1969, se unió a ensayar y practicar con su colega Dante Amicarelli. Por puro placer, hacen música durante cuatro años. Dante provenía del jazz, y se abocaron a la enseñanza y fundaron un Instituto de Estudios Musicales.  También tuvieron tiempo de grabar dos discos: Dos virtuosos del piano y El bosque mágico, que contenían diversos ritmos con temas muy elaborados.

En 1970 tocó en el Lincoln Center de Nueva York y en 1972 en el Teatro Colón de Buenos Aires.

En los años ochenta volvió a tocar con el cantante Edmundo Rivero, y grabó también algunos tangos con Roberto Goyeneche y con Horacio Deval.

En 2005 recibió el Premio Konex de Brillante al mejor músico popular de la década en la Argentina.

Su última actuación ante un público masivo fue en 2010, en el marco de los festejos por el Bicentenario en Buenos Aires. Allí tocó por última vez junto a su amigo y compañero de décadas en el Quinteto RealUbaldo de Lío.

Algunas de las más conocidas composiciones de Salgán incluyen Don Agustín Bardi, Grillito, A plazo fijo, Cortada de San Ignacio, A fuego lento.

En casi ochenta años como profesional, desde 1930, compuso o arregló unas 400 obras. Su uso del piano fue casi orquestal. Por eso sus obras resultan bastante difíciles de ejecutar. Su complejo estilo tenía influencias de la música brasileña, peruana, el jazz y lo clásico. Amplió la forma tradicional del tango, profundizando el sentido rítmico, creando un nuevo tipo de tango.

Y para terminar, un brevísimo perfil de su personalidad, extraído del libro: Horacio Salgán: la supervivencia de un artista en el tiempo, de 1992: “Cordial y sencillo, naturalmente espontáneo, con un luminoso sentido del humor que le ha granjeado simpatías de amigos y público. Sobrio y medido. Mantenía con los demás un límite, tan preciso como amable y respetuoso.

 Como cada cierra tanguero, la música, la música del maestro Salgán con su célebre “A Fuego Lento”

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